* Medicina Natural - Salud

 

domingo, enero 14, 2007

VOLVIENDO A LA MEDICINA NATURAL


Por: Santiago Cortesi, médico

Existe una nueva tendencia en la medicina occidental a volcarse más hacia todo lo que sea natural y curativo. La razón es simple: en las culturas orientales y en las indígenas siempre se utilizaron productos derivados de las naturaleza para tratar ciertas enfermedades o aliviar síntomas. Esto evidencia que estos productos utilizados tienen algún principio activo que podría aislarse y ser utilizado por la industria farmacéutica.

Las plantas son utilizadas hace milenios para el tratamiento de dolencias, y la denominación que se le ha dado es “fitotereapia”. La fitoterapia ya tiene un arsenal de productos que se usan en medicinas alternativas y otros que ya han sido “captados” por la medicina occidental, utilizando el principio activo que tienen. Se entiende por principio activo a aquella sustancia o droga que posee cierto producto y que es el responsable de los efectos del mismo. Un ejemplo de principio activo es el ácido salicílico, la clásica aspirina, que derivó originalmente de la corteza del Sauce Blanco en China, y que se usó por milenios para lo mismo que se lo usa ahora. Lastima que su uso en las culturas occidentales no tiene más de 200 años, y en las orientales más de 2500. Este es un ejemplo concreto de como la medicina clásica tiene los ojos vendados hacia ciertos productos con probada eficacia. Solamente se tienen en cuenta aquellos productos que han pasado por ensayos clínicos, depreciando otros que fueron sujetos al método milenario de prueba y error. Es verdad que este último conlleva riesgos importantes para los sujetos, pero los resultados son comparables entre ambas metodologías.

No es correcto depreciar la medicina alternativa, en este caso el uso de plantas medicinales, o fitoterapia, puesto que en realidad la medicina es una sola, y no debe ser dividida en fragmentos. Lo importante es utilizar cualquier elemento que pruebe que es efectivo para determinada dolencia, y no limitarse a lo que los laboratorios imponen como “única” solución o tratamiento.

El “problema mayor” es que la medicina natural es barata, puesto que deriva de productos que no requieren mayores desarrollos tecnológicos. Digo problema, porque si se comenzara a aplicar la fitoterapia, se requerirían menos fármacos sintéticos, caros, y que generan ganancias a muchos sectores empresariales.

Esperemos que en este nuevo milenio se puedan complementar las medicinas orientales, occidentales e indígenas, cada una aportando su parte para generar una medicina holística. Ya la ciencia se ha dado cuenta de esta falencia, pero la razón de ello es desgraciadamente comercial, puesto que el objetivo de aislar principios activos, es luego sintetizarlos químicamente para fabricar un fármaco en masa y venderlo como una nueva medicina. Creo que la gente ya se encuentra concientizada de los tratamientos alternativos, puesto que este problema está siendo difundido por todos los medios, con una promoción a gran escala de terapias alternativas.

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